La espolea de Mariquilla.

Como cada miércoles nos reunimos en el local de ensaño, la subpeña en su rama gastronómica de la Peña Chiriparsa. Un par de horitas de paveo, tertulia y de buen comer de los que allí nos reunimos semanalmente. Cada semana nos toca a algunos de los componente de esta subpeña la nada fácil tarea de sorprender culinariamente a los 6 o 7 miembros restante y vaya nivelazo esta cogiendo la historia, mas quisiera el gerente de El Paraíso echar mano de algunas de las recetas que estamos degustando últimamente. Pero como buenos chuchones que estamos hecho la mayoría, lo que mas expectativas levantan son los postres, mama mía lo que se esta viendo pasar por aquella mesa. Bueno pues echando las cuenta de cuando me toca a mi y pensando en algo que no fuese tan sofisticado ya que yo soy de los que les pide el favor a su mujer de que me eche una mano para hacer la comida, porque a mi me sacan de la enzapata y me pierdo, pues eso buscando algo que pudiese hacer por mi mismo y me acorde de un postre antiguo de la gastronomía nuestra, que seguramente no haga pero me ha dado por ponerlo aquí por si de esta manera le abro el apetito a la partía de chuchones esto y así de paso resuelvo el tema .
El postre no es otro que “La Espolea”. No vea lo antiguo que soy, como un cercao más o menos. Bueno paso a escribiros la receta por si alguno de vosotros quiere probar a ver que tal.
Ingredientes para 4 personas aproximadamente:
-5 cucharadas soperas de aceite
-1 cucharada sopera de harina
-1 cucharada de café de matalahúva
-pan frito
-3 cucharadas soperas de azúcar
-canela en polvo
-1 vaso de leche
Preparación:
En una sartén se pone el aceite, le echamos la matalahúva y removemos un poquito para que el aceite coja el gusto.
Colamos el aceite, agregamos al aceite la harina rehogándola sin que se tueste, para que no se nos quede cruda.
Vamos echando la leche poco a poco sin parar de mover, hasta tener una masa espesa como si fuera chocolate a la taza, echamos el azúcar moviéndolo y retiramos del fuego.
Lo podemos servir en un plato hondo o un cuenco, echándole pedacitos de pan tostado y canela molida.
Ea y a mover el bigote otra vez. Que nos gusta.
Escribiendo esta receta se me ha venido a la mente mi tía María. Esta persona, que ya hace algún tiempo que falta entre nosotros y a la que yo quería muchísimo, porque aunque viviendo en mi misma casa, prácticamente me crio, y le recuerdo vagamente una retahíla que canturreaba cuando preparaba la ESPOLEA.
Esta retahíla según me contaba de niño, resulto de un problema que le ocurrió a la sirvienta de un cura, vaya usted a saber de que época y de que pueblo, un día que le estaba preparando este postre al señor párroco y a la pobre no se le espesaban ni a la de tres y no tuvo mas remedio que ir a darle la noticia al cura que estaba dando la misa cogiendo como mensajero al monaguillo de turno, el que le canturreo al padre esta retahíla en mitad de la misa:
MONAGUILLO (entonación gregoriana):
-Mariquilla la nostra a venidooooo
- a decir que las gachas gachonas blanda han salidoooooooo.
RESPUESTA DEL SEÑOR CURA (misma entonación):
-pues anda ve y dileeeeeeeeee
-que le de con el tabiro-tabiroooooo
-hasta que hagan plonf plonf plonf.
Y hasta aquí llegamos, otro dia mas.
Vaya este para mi chacha Mari, que se que me escucha y se estará partiendo, para Nico y Bugue, otros dos chuchones de barbapavo y en especial al recuerdo de la tía María.
6 comentarios
Pavoguze -
Cbuwunedud -
Tu chacha -
Luz de gas -
Que rica la espolea
Besos
NICOLAS BECERRO -
Un saludo Pedrito, que das en el clavo cada articulo
alfonso macias -
me las tienes que mandar con fotos para incluirlas en devalcocina en nuestra pagina
....memorias
tu chacho